miércoles, 25 de junio de 2008

MELONES Y CONTESAS


Mi madre regala melones y tartas Contesa. Yo hago la compra y la acompaño a entregarla. Fui al supermercado:
- Un melón dulce, por favor, es para un regalo.
- Nuestros melones son muy dulces caballero - Y la chica sonreía tras su mandil a rayas -
Una situación extraña: Tres ancianos de más de ochenta años. Yo, sentado con cara de póker jugueteando con un seiscientos de juguete. Uno de los ancianos, mi tío, habla de Madrid, de sus coches, de sus años de ciclista, de Franco. Mi tía habla de Alzheimer, mi madre la escucha. Un ángel pasa de pronto, sobrevuela la habitación, lo empapa todo de una extraña ternura. Pienso en mi vejez. Si llega quiero ser también tierno, quizás un poco menos irritante.
Se cala el melón. Un caldo tibio resbala por mi codo. Tres sonrisas húmedas se dibujan en el salón.
- Es una tele nueva, la mejor, del Corte Inglés. Pero no veo.
Yo también, de mayor, me compraré una tele del Corte Inglés, la pondré en el salón y no la encenderé nunca. Yo tampoco veré. Seré un ciego con una televisión de primera.

Todos los jueves miro el mar. Son días excelentes para mirar el mar. Lo hago desde el puente que cruza la bahía. Este pueblo es sumamente insoportable, molesto. Embriaga su olor a nada.
Salgo luego a pasear. Tomo copas en el bar de la esquina, me emborracho y vuelvo a casa. Mi madre está esperando. No se acuesta, tiene miedo de la noche que la aturde e invalida. Cruzo algunas palabras.
- Mañana es el cumpleaños del tío Roque – me sonríe tras sus gafas de cristales gruesos.
Mañana, a primera hora, viernes – no es día de mirar el mar – saldré al supermercado.
Ya sabéis: Melones y Contesas.

1 comentario:

israel dijo...

Que querías decir cuando escribías?..." Yo también, de mayor, me compraré una tele del Corte Ingles".
Pero si tu ya eres mayor, el Corte Ingles no te quiere hacer la tarjeta y ademas no tienes salón.

Me gustan los melones de todos los tamaños.

Abrazos